Cuando empece a ver "Angry Mom" me sorprendió gratamente por su calidad, complejidad y profundidad, pensé que iba a ser una serie en tono ligero y de comedia sobre una madre que volvía al instituto, pero el suspense, el drama, el humor, la crueldad, y el sufrimiento, están presentes en esta serie reflexiva sobre las relaciones filial-paternal, el bullying (y el maltrato en general) y la corrupción del sistema educativo surcoreano, una corrupción que asusta, pero que tampoco parece tan alejada de la realidad, como se demuestra numerosamente en la ficción, como en documentales y noticias.
"Angry Mom" narra la historia de una madre que tras su hija sufrir acoso en el instituto, que le lleva al hospital, se hace pasar por estudiante y así averiguar quien es el culpable. Una vez en el instituto descubrirá que no es todo tan simple y fácil como pensaba, detrás del bullying estudiantil, hay una enrevesada subtrama de corrupción. Aunque su intención seguirá siendo hallar al verdadero culpable de todo ello, tendrá que replanteárselo cuando en su camino ponga en peligro su vida (su pasado), la de su familia, y la de otros estudiantes.
